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La noche que cambió la vida de Bones Hyland

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La noche que cambió la vida de Bones Hyland

Bones Hyland saltó a todas las pantallas luego de ser una de las figuras de Denver Nuggets en el triunfo ante Indiana Pacers. Sin embargo, debió pasar mucha agua bajo el puente para que el joven compañero de Facundo Campazzo llegara a este momento.

Un domingo de marzo de 2018, que podría haber sido como cualquier otro, cambió la vida de Bones Hyland. El actual base de Denver Nuggets estaba en su cama viendo el juego entre Kansas y Duke cuando su casa comenzó a prenderse fuego.

Hyland reaccionó rápido y debió salar desde su habitación, que estaba en el segundo piso. Él se salvó, pero adentro quedaron su abuela y sus dos primos que eran bebes. Solo uno de sus primos se salvó.

El base fue atrapado por los vecinos en su caída, pero su rodilla derecha golpeó contra las escaleras de ladrillo. A pesar de este tremendo golpe, solo fue su tendón rotuliano lo que se rompió y tuvo seis meses alejado de lo que más amaba, el básquet. “Los médicos volvieron a donde yo estaba en la habitación, dijeron que serían seis meses y me derrumbé. Me rompí en pedazos porque era el juego que amaba”.

Su dureza mental y determinación fueron claves para que Hyland volviera a jugar. El primer partido que disputó fue en un partido de Streetball llamado Tressi Day, en honor a sus amigos en Prince´s Park de Wilmington.

Claramente el incendio cambió su vida y el jugador lo tiene claro: “Me convirtió en una mejor persona porque me ayudó a visualizar mejor las cosas, en cuanto a lo que estaba haciendo y para qué jugaba al básquet. Realmente me ayudó a crecer y ser más maduro, a convertirme en un líder”.

Su abuela y su primo fallecidos son su motivación diaria: “Me hice un tatuaje solo como un recordatorio para ellos. Cada vez que siento que no puedo más, miro mi tatuaje. Es la razón por la que juego. Siempre están en mi corazón”.

En su último año en la preparatoria, Hyland promedió 26.6 puntos, 6.6 rebotes, 4.6 asistencias y 3.4 robos por juego y llevó a su equipo a las semifinales estatales. Además, fue el Jugador del Año en Delaware.

Luego pasaría dos temporadas en la Universidad de Gonzaga, donde en su segunda campaña promedió 19.5 puntos y 4.7 rebotes. Finalmente, Denver Nuggets decidió confiar en Bones y lo eligió en el puesto 26 del pasado Draft. El resto es historia, hasta el juego ante Indiana Pacers, donde dio un paso al frente, se ganó su lugar en la rotación y logró su máxima de 12 puntos.