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Con La Gloria en las alturas

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05/01/2022


Javier Ramacciotti y Nicolás Jalil son dos fanáticos de Instituto que practican Slackline. En el Estadio ‘Mario Kempes’ realizaron un gran desafío logrando un récord urbano cordobés y nuestro club les entregó su premio. Sueñan con cruzar el Monumental en el aire por una cinta.

La historia de los gloriosos que se lanzaron a las alturas: “El Highline o Slackline comenzó como una herramienta de entrenamiento o juego que empezó a entretener mis tardes y mis prácticas como profesor, siempre fui un curioso de lo novedoso en el ámbito del entrenamiento, me sentí fuertemente atraído por esta cinta amarrada entre dos puntos, desde el primer momento supe que era algo complejo, pero al mismo tiempo algo que podía superar, no era imposible, y que jugando con el elemento alcanzaría un gran dominio de mi cuerpo en movimiento”, cuenta Nicolás Jalil.

“El Slackline en sí, es una herramienta de conexión, como un puente. Conecta dos puntos, me conecta con otras personas que lo practican y me conecta conmigo mismo, con mi respiración, con mis pensamientos, con mis deseos”, dice Nico.

Un logro emocionante: “Al igual que otras disciplinas surge una filosofía de vida alrededor de ella y una manera distinta de enfrentar los miedos. ‘El desafío del Kempes’ fue un broche que logramos en equipo, fue una oportunidad de mostrar lo que hacemos en la montaña en un estadio, logrando récord urbano cordobés 250mts. de largo x 50mts. de alto”, narra Jalil.

Su pasión por el albirrojo: “Mi sentimiento hacia Instituto viene de mi tío abuelo ‘Cacho’ Baralle que jugo en La Gloria un tiempo, de ahí mi familia y yo generamos un sentido de pertenencia hacia el club”.

Javier Ramacciotti cuenta su experiencia: “Al SlackLine lo descubrí como un hobby a través de una cinta de camionero que había en mi casa, hace aproximadamente 6 años usándolo unas veces al año nomas. A raíz de la pandemia empecé a ir al Slack Park (Parque Sarmiento) y ahí se encontraban dando clases los chicos de Shaoline Slack, en poco tiempo encontré en la disciplina y en el grupo una conexión, paso de ser hobby a un estilo de vida, donde conecto, con mi cabeza, mi cuerpo, mis miedos y con un grupo de personas maravilloso con el cual compartimos asiduamente pegues en la cinta. A finales del 2020 se dieron una clínicas de iniciación al Highline (Slack en altura), de ahí salieron varias idas a la montaña. En la actualidad logramos encontrar spots donde poder practicar esta hermosa disciplina en la ciudad, en “la cueva del oso” (Parque Sarmiento)”.

“Mi pasión por La Gloria viene desde muy chico, cuando mi madrina me llevó a la cancha allá por el año 1996. Mi abuelo ya me había hecho hincha pero lo tenía a mi viejo que es de Talleres, ya de grande empecé a ir solo, la primera fue el 3-1 a Boca en Alta Córdoba y desde ese día la pasión solo creció , ahora soy parte de La música gloriosa donde toco el saxo, y cada vez que estoy en el estadio sueño con poder cruzarlo por una cinta de Slack, uniendo dos de las cosas que más me gustan”, dijo Javi.

“Aguante la Gloria y aguante el Slack”, dicen los pibes albirrojos, que recibieron camisetas desde nuestro club para cruzar el Kempes como reconocimiento a su expresión deportiva y artística en el aire. ¡Felicitaciones a ambos gloriosos!