Inicio DEPORTES BASQUET Crónica de un final anunciado

Crónica de un final anunciado

0
Crónica de un final anunciado

Gabriel Deck tiene 26 años. En un mes cumplirá 27. Y es un chico especial. Criado en un pueblo como Colonia Dora, en la profundidad de Santiago del Estero, todo lo que consiguió le costó. Pero como venía casi de la nada, nunca tenía algo que perder. Y cada obstáculo que se le presentaba, lo pasaba. Con carácter y trabajo. Como una forma de entender que cada paso que daba iba a ayudar a su familia a no sufrir más penurias. 

Lo logró relativamente rápido. Con su paso por Quimsa y San Lorenzo, años de éxitos constantes, buen dinero, compró lo que tenía que comprar para su familia, y entonces le apareció el objetivo grande: Europa. Pero como España es muy amigable, aunque entrar al Madrid le costó como jugador, no le costó tanto la adaptación. Mismo idioma, linda ciudad, parecida a Buenos Aires. Ése había sido el gran cambio: de Santiago a Buenos Aires. Ahora todo era más fácil. 

En España hizo el camino correcto y entonces surgió la posibilidad de la NBA. Algo que no era su obsesión, pero que también le abría las puertas de otro nivel deportivo y económico. Pero acá la historia fue bien distinta. Por ahora. 

En Oklahoma City, en el último mes del año pasado, Gaby demostró que «esto es básquet», como suele responder cuando le preguntan por la presión. Sin embargo, las señales no eran buenas. OKC era una franquicia extraña, con decisiones un tanto incomprensibles, como acumular una cantidad insólita de picks de draft de primera y segunda ronda (35 en un momento, pero es difícil llevar la cuenta; hoy sumó otra más). 

Nadie tiene claro hacia dónde va el equipo. Si quieren conseguir algo ahora, o en 5 años. Sus jugadores son muy jóvenes, algunos talentosos, pero no están para romperla ahora. Entonces, el equipo es una permanente liga de verano, donde el entrenador un mes apuesta por unos, otro por otros, manteniendo un pequeño grupo como centro de la escena. A decir verdad, para lo que fue al comienzo, ganó muchos más partidos de los que esperábamos, pero eso en realidad no les importa.

Buscan algo a futuro. Para ser sinceros, ahora que la historia con Deck terminó, nos damos cuenta que Gaby nunca les sirvió. Lo ficharon «para ver». Evidentemente o no sabían que su juego más desequilibrante arrancaba en el poste (aunque juega también muy bien el ataque rápido), o pensaban que podrían moldearlo. Pero la realidad es que nunca le dieron la chance. Jamás. Entonces hace 4 meses que es esperar que la agonía termine. No había ninguna chance de que su futuro en OKC fuera distinto. 

Obviamente, la primera pregunta que surge ahora es: ¿es la NBA para Deck? La respuesta no es contundente. Sí, pero. Sí, pero en un lugar donde le den el ecosistema donde no solo pueda jugar, sino vivir. Deck se adaptó a Buenos Aires y a Madrid, pero no a Oklahoma City y tampoco a los modos NBA. Su lenguaje corporal cuando lo dejaron de lado fue siempre muy expresivo. No quería estar ahí y se le notaba. Y eso a los yanquis no les importa. Quizá si hubiese tenido otra actitud en ese aspecto, podría haber logrado alguna oportunidad más. Pero se metió en su propio caparazón. Todo el alrededor, para él y su novia, era un ambiente hostil.

Gaby necesita afectos cerca. Alguien con quien charlar, tomar mate, hacer un asado, contar chistes. Por eso hoy, cuando se habla del Real Madrid como posible lugar de retorno, si bien indudablemente sería un avance para su salud mental, no sería lo mismo que cuando estaban Campazzo y Lapro. Pero se podría subsanar. La NBA, en este momento, parece una etapa cerrada, al menos momentáneamente. Quizá en un contrato de 10 días podría ver si calza en algún lado, pero debería tener chances de demostrarlo. No es tan sencillo. Aunque las bajas por Covid pueden favorecerlo.

Europa pinta como un destino ideal porque está a tiempo de fichar por un equipo de Euroliga en España, más allá de que los que la juegan están armados. Sin embargo, asegurarse a Deck de acá a 2 o 3 años, con bajas chances de que vuelva a la NBA, haría pensar a los tres poderosos que podrían llevárselo: Madrid, Barcelona y Valencia (aunque hoy no esté en la Euroliga). El Madrid nunca le pagó lo que merecía, pero hoy podría negociar en otras condiciones. Europa le devolvería la alegría. Su calidad de jugador. Necesita volver a reírse, aunque nunca lo haga demasiado. Necesita sentirse otra vez jugador. Esta vez la jugada salió mal. Pero el tiempo para revertirla todavía corre a su favor. 

Fabián García / [email protected]
En Twitter: @basquetplus