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Dundas, una historia Gloriosa

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Dundas, una historia Gloriosa

11/01/2022


Guillermo Dundas fue un hombre clave en la fundación de Instituto, y junto a Juan Manuel Cavagliatto, presidente actual, los más jóvenes de nuestra gloriosa historia. Nicolás Fada, bisnieto, y Silvia Dundas, una de sus hijas, profundizan sobre la vida del directivo.

Guillermo Dundas y Ramón Isleños llegaron a Córdoba como jefes de la sección de máquinas del F.C.C.C. y fueron pilares de la fundación del club. Isleños fue el primer presidente. Dundas, un hombre clave en nuestros colores y nombre, los mocionó en Asamblea. Fue el primer presidente bajo nuestro nombre y colores gloriosos.

En 1918, Guillermo Dundas, que fue vocal y presidente, sugirió que el club adopte los colores de Alumni AC, equipo multicampeón argentino, disuelto 5 años antes de la fundación de Instituto. I.F.C.C.C. era sólo para ferroviarios. A partir del 31 de enero de 1924 se abrió a toda la comunidad y desde ese glorioso día somos: Instituto Atlético Central Córdoba, fomentando el deporte en todas su fases. Y Dundas tuvo mucho que ver.

Dato histórico: Dundas tenía 30 años al llegar a La Gloria, y 33 años la edad con la que asumió nuestro actual presidente Juan Manuel Cavagliatto. Ambos, los más jóvenes de nuestra rica historia.

Dundas fue respetado por su honorabilidad y rectitud. Su esposa Elena Gener; sus hijos: Guillermo Enrique, Elsa Estela D. de López, Lucy Elena, y Silvia María Dundas; sus hermanos: Alfredo y Lucy. A la hora de su fallecimiento, el caballero fue despedido con honor por haber servido a nuestro gran club, de gran aporte al deporte de Córdoba. Reconocido por presidirlo con grandeza siendo un pilar en la institución.

Nicolás Fada es bisnieto de Guillermo Dundas y nos cuenta: “Fue mi bisabuelo, el abuelo materno de mi papá por eso la diferencia en el apellido. Mi padre fue el mas futbolero en su casa y el que me inculcó el amor por Instituto. Guillermo era hijo de un escoces y una inglesa, pero siempre vivió acá en Argentina. El nace en 1889 y fallece en 1962. Guillermo tuvo dos matrimonios, en el primero nació Elsa y Guillermo, y en su segundo matrimonio nació mi abuela Silvia Dundas y Lucy Dundas”.

Más sobre la familia del histórico directivo: “Silvia se casó con Manuel Fada y Lucy con Antonio Federico. Silvia y Manuel, mis abuelos, siguen vivos, pero lamentablemente hace poco Lucy y Antonio Federico que también eran muy cercanos a nosotros fallecieron”, narra Nicolás.

Silvia Dundas, nieta de Guillermo, cuenta su historia desde el inicio: “Mi abuelo llegó de Escocia. Y también se llamaba Guillermo Dundas. Fue un profesor contratado para fundar una escuela en Mendoza. Allí fueron con mi abuela. Y fue donde nació Guillermo, en 1889. Al año fallece mi abuelo, y mi abuela (le costaba el idioma español), junto a sus tres hijos, van a Buenos Aires, donde tenía familiares. Mi padre estudió en colegios bilingües, hablaba muy bien inglès y español, e ingresó a trabajar en el Ferrocarril. Partió a Tucumán donde llegó a ser Jefe en el Ferrocarril, se casó y tuvo tres hijos, dos varones y una mujer. Lamentablemente su señora fallece de cáncer”, narra.

En Tucumán, Dundas tenía el cargo más alto en el Ferrocarril, hasta tenía un vagón propio para sus viajes por el país con la familia. Con el tiempo llegó el momento de venir a Córdoba, un nuevo destino, el que lo quedaría marcado para siempre en nuestra historia: “Luego de unos años, mi papá se vuelve a casar, con mi mamá, que vivía en la calle Jerónimo Cortés al 700, cerca de su nueva casa. Allí, en esa cuadra se conocieron. Mi madre crio a los hijos de mi padre, y años más tarde nacimos Lucy y yo”, cuenta Silvia.

Alfredo, uno de los hijos de Guillermo, tuvo un problema pulmonar, y entonces vivieron unos años en Unquillo, para aprovechar al máximo el aire de las sierras: “Lucy y yo nacimos en las sierras”, dice Silvia.

El nacimiento del club, y una anécdota maravillosa que su hija Silvia cuenta: “Mientras papá estaba en el Ferrocarril, un grupo de jóvenes empleados le pidieron unos de los terrenos del Ferrocarril para hacer una cancha de fútbol, para jugar cuando terminaban de trabajar. Papá alegremente accedió y al verlos tan entusiasmados, les propuso fundar un club. Y así fue como fundaron Instituto”.

Silvia narra con orgullo lo apasionado que fue su padre como directivo: “Mi papá trabajó muchísimo por el club. Siempre buscó lo mejor para la institución. Llegaron a sede en Fragueiro al 1937. Cuando yo era chica yo iba a patinar.  También a muchas reuniones sociales, venían grupos folclóricos y llegaban muchas familias. Papá tuvo varios cargos dentro de la Comisión. Fue dos veces presidente, tesorero. Siempre estaba pegado al club. Tal es así que cuando el fallece, estábamos en el velorio, un empleado se acercó y dijo: ‘Mister Dundas, le traigo lo más preciado’, se abrió la camisa y ahí tenía la camiseta de Instituto”.